viernes, 16 de marzo de 2012

De la Pneumatorrea

De la Pneumatorrea

Toda emisión de significado es una pneumatorrea, flujo que entraña la intencionalidad e involucra una encarnación del mundo espiritual, al modo de un pinzamiento que especifica e individualiza ese ápeiron o ilimitado de inteligencia que se halla en un escalón vibratorio estelar o supraceleste. Por otra parte, no toda emanación pneumática es emisión de significado, pues puede ser involuntaria, tal como sucede con la eyaculación del semen en las poluciones nocturnas o las hemorragias.
No hay pneumatorrea propiamente dicha sin voluntad e inteligencia. Las principales de las pneumatorreas son la emisión de la voz, la mirada y la gesticulación. Pero hay otras, veladas, que operan por fascinación y bombardean el inconsciente del interlocutor, evadiendo su consciente, por lo que son subrepticias y muy peligrosas, porque trasponen la barrera del consciente burlando su profilaxis si el receptor no está en guardia, y eyaculan su carga semántica en el aparato fantasmático de los incautos sin siquiera que éstos se enteren. Éste es el modo principal de la fascinación y la manipulación del individuo y las masas.
La proferición de mensajes ocultos sirviéndose de perfumes adecuados, prestidigitaciones o súbitas líneas de energía con el movimiento del cuerpo, los colores y el tipo de indumentaria que el emisor usa, convidar determinada golosina, son formas recónditas de inyectar significados y programar el pensamiento ajeno de los otros para manejarlos y dirigirlos. Un buen uso de estas técnicas pone a los pies del mago a todo su entorno y lo convierte en un eje que gobierna a la multitud de humanos dormidos desconocedores de estos corredores latentes, por donde el mago sabe conducir su voluntad, sus aspiraciones y ocultos propósitos.
Quien despierte a estas realidades, a este lenguaje poderoso de gramática esotérica, y ose usarlo sin prejuicios ni restricciones, con eficacia y energía, logrará ver realizados sus anhelos más ardientes, adquiriendo ascendiente sobre todo sujeto, potenciando grandemente su magnetismo y convirtiéndose en un eje emisor de unas energías, administrador, capitalizador y distribuidor todopoderoso de otras, tanto más eficaz cuanto más desinhibido sea y se haya liberado de toda piedad con que cultura o naturaleza intenten dominarlo.

II
De la pneumatorrea en los cantantes barrocos y especialmente en los castrati

Por otra parte hay que saber que el teatro barroco, inspirado en la arquitectura de Andrea Palladio, los trabajos de Luca Pacioli sobre el número áureo, y finalmente en Vitruvio y los X libros de su De Arquitectura (cuyo hipotexto es a su vez el estudio de las reliquias egipcias como el templo de Luxor o el de Karnak), no es ni más ni menos que el gran condensador fluidico, maquina amplificadora que pone en el foco al cantante y distribuye por las gradas escalonadas, dispuestas al modo del orden y sistema del cosmos, a los receptores de ese punto de imantación, ese polo magnético que es el centro del escenario. Las escenografías en perspectiva no son más que reflectores de ese mecanismo.
El teatro se configura como una mimesis de los diferentes órdenes que colaboran en la realidad, las jerarquías ontológicas que al ascender, cual escala de Jacob, se vuelven más y más afines con la Unidad última. A todos llega la magia de la voz.


III
De la fascinación visual potenciada por el brillo de la esclerótica


Una emisión particularmente eficaz de pneumatorrea es a través de los ojos. La pupila envía haces de pneuma que impregnan poderosamente al receptor. Pero si esta emisión se ve reforzada por el brillo del blanco del ojo en miradas tremendas, el haz se potencia de manera espectacular. El filamento de pneumatorrea principal, emanado por la pupila desde el centro del ojo (que es el más cargado de logos) se dispara con la ayuda del afluente de la esclerótica, cuyo punto de emisión es generalmente la parte inferior externa (la más lejana al lagrimal). Este chorro de pneuma es más bruto, es decir no tiene la pureza cargada de inteligencia superior del haz que emana de la pupila, donde se halla la porción de alma más pura que se muestra, sino que es más violenta e irracional. Por eso cuando ambos ríos se mezclan, se forma un torrente poderoso muy apto para fascinar, dominar, y aterrorizar al receptor. Es la mirada tremenda.
Una sola mirada tremenda, bien administrada por el mago, deja grabada una marca en el receptor similar a un “arañazo mágico astral”, que le generará respeto, admiración o terror incontenibles hacia el mago, y cada vez que en su aparato fantasmático, así intervenido por el mago, se presente el fantasma de éste, se despertará como un fantasma ligado indisolublemente a la imagen de la persona, el sentimiento que lo acompaña. Sólo un esfuerzo del receptor utilizando fuerza de su plexo solar puede minimizar, bloquear o borrar el fantasma auxiliar que acompaña la imagen del mago en su mente.
Esta programación de los sujetos que queremos enlazar, (sea para su acercamiento o alejamiento) es de gran poder.

IV
De los movimientos corporales
modernamente estudiados por la kinesia

La mano es un como un jeroglífico potentísimo. Lo prueba el hecho de que ella misma aparezca en todos los sistemas jeroglíficos del mundo. Es un conductor excelente de pneuma, tanto como el ojo. A través de sus movimientos se distribuyen mensajes y significados de gran poder y eficacia. Es una máquina encauzadora y directriz de infinitos matices de significado, lo cual actúa invocando las corrientes de pranah y pneuma y, así como las cuerdas de un laúd o cualquier instrumento musical, trabajando con el sonido, tensan ese flujo vibratorio y lo sellan, así la mano, a través de su diseño divino, distribuye el flujo inteligente y lo rubrica con el significado que pretenda comunicar, emanándolo al receptor. Así, al igual que en la música la diferente extensión de la cuerda que se hace vibrar obedeciendo la escala heptatónica -cuyas medidas encontrarás en Pitágoras y en Gaffurio-, y los juegos infinitos que así se producen de armonía, contraste, disonancias y contrapuntos, lo mismo produce la mano, pero no con el sonido (aunque sí algunas veces ). Es entonces, el movimiento de las manos, una música también.
El diseño de la mano encarna una sabiduría de fuente divina primerísima. Deben ser estudiadas sus complejas proporciones. Cinco dedos (diez en total, que es el número pitagórico y el de la iod (mano en hebreo, que es el número encarnado por esta letra también ).
Los flujos astrales que riegan al hombre durante su existencia carnal se plasman, se distribuyen (y quizás actúan) a través de los río s que son las líneas y caracteres de su palma, mantenidas como en secreto para que las revele sólo a sus íntimos. Las estudia la quiromancia, según la ciencia fue confiada a los hombres a través de un pergamino escrito en lámina áurea y que fue dada por Apolo a su hijo Esculapio, o según otros, Mgercurio bajó de los cielos.
Tan excelente es el poder de la mano que la muñeca , en su base, revela realidades relacionadas con el estado de la energía de la persona, y su sensibilidad. Unas muñecas flexibles denotan persona delicada y elevada, por lo general. Muñeca firme, un sujeto de palabra y sin dobleces. Pero si lo es demasiado, la persona es desconfiada, o de poca educación y baja evolución. Por el contrario, una muñeca excesivamente flébil denota un amaneramiento extremo, consunción por anemias saturnales, falta de vigor vital, o incluso víctima vampírica.
El número que brilla en la mano son la Péntada y la Década, magnificadas en la Triacontíada en las articulaciones.
Como el chasquido y el aplauso, pero no operando por partición ordenada como las cuerdas, sino por proferición sencilla y no articulada de sonido.
recordar que el carácter de la iod en el alfabeto hebreo primitivo es una esquematización de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario