El secreto de ani y de anokhi
El secreto que esconden (y a la vez revelan) las dos formas de decir yo en hebreo, ani y anokhi, tiene que ver con el entramado mismo del universo y la interacción de Dios en él: la forma en que la divinidad está imbricada en el tejido del universo manifestado y viceversa: la relación misma entre la unidad y la pluralidad.
Aní, el ego o yo individual, es la ilusión de la parte separada del todo, el individuo desconectado de la eterna conciencia colectiva que es Dios, el anokhi. El yo plural y ubicuo que es Dios, es “como un yo” (la kaf es la letra del “como” en hebreo, la que establece la comparación, el quam latino) pero anokhi es un estado superador de esa comprensión de yo, pues en realidad trasciende al concepto del ego, la experiencia de la conciencia tal como se la entiende desde el individuo.
El ego individual se integra, se resuelve (no se disuelve) en este yo plural (pero uno) que es Dios, conciencia total y abarcadora. Esto se comprende si se considera que la kaf es el trono de Dios (la letra que permite transformar ani en anokhi) pues es una mano (kaf es la mano en su tarea propia de asir) que atrapa al yo individual y permite sentarse en el trono de Dios, absorbiéndolo, pero sin que se pierda totalmente la individualidad.
La kaf vale, por gematria, veinte, que es 2 x 10, es decir equivale a la pluralidad (dos, que es igual a uno más uno, lo cual es más que Dios-individuo, es decir, su esencia es 1 + 1, siendo el primer uno la Divinidad y el segundo la criatura), redireccionada hacia la unidad totalizada (el 10), de manera tal que este dos se repliega a su vez multiplicado por la totalidad del 10, demostrándonos que esta kaf es la que permite trascender la ilusión del ani una vez que éste reconoce haber sido siempre anokhi. Esto se da porque ani en realidad es ain, esto es, nada, lo que equivale a decir que sólo existe eternamente el anokhi, mientras que el ani puede existir un tiempo tan sólo, y su fin es enriquecer a anokhi, que sin un enriquecimiento eterno se desplomaría, de modo que volverse durante la eternidad muchos ani es lo que confiere esa misma eternidad a anokhi, y a la vez anokhi es la única manera en que ani pueda subsistir y trascienda su finitud.
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