Raíces y fulguritas
En la cabalah, todas manifestaciones del Olam hazeh, y de este mundo de la acción (Olam Assiah) proceden de mundos supriores en donde todo lo material y manifestado hunde sus raíces. La palabra raíz (shoresh en hebreo) es muy importante en cabalah.
Por otro lado, en un famoso diálogo platónico se dice que los hombres son como árboles invertidos cuyas raíces tienden hacia arriba (Timeo 89-90), ya que su mente las “hunde o eleva) hacia el cielo. En un famoso grabado de la obra de Robert Fludd Utriusque Cosmi Historia, vemos una palmera invertida cuyas raíces se aferran a las regiones superiores del cielo, invertida, lo cual es una simbiosis de este a afirmación platónica con las teorías cabalísticas del árbol sefirótico de la vida.
Interesante es que las formas de las raíces se asemejan bastante a desgarrón de los relámpagos, si bien sus naturalezas a primera vista parecen opuestas, ya que unas son de la más áspera materialidad, oscuras ciega y enterradas en las entrañas de la tierra, mientras que otros son luz pura y energia, es decir, son los dos extremos: ceguera material, densa y oscura mateira terrosa, y apertura a mundos superiores de fuego y luz. Sin embargo, la estructura parece coincidir.
Por otra parte, existen las fulguritas, esas rocas cristalinas que materializan a los rayos, y que se forman cuando un rayo penetra en algún terreno arenoso, imantando fundiendo el sílice, y vitrificándolo al punto de que se vuelve un rayo congelado en vidrio, incluso con la forma de una raíz, pero de piedra, de cristal.
Pero hay un punto en donde el rayo y las raíces se unen materialmente, y no sólo por una similitud arcana y secreta, sino que ella se manifiesta a través de un contacto físico. Y es cuando un rayo impacta en un árbol cuyas raíces se hallan en un terreno arenoso. Porque el rayo penetra a través del árbol y genera fulguritas, que justamente se forman en contacto con las raíces del árbol y siguiendo sus formas.
Es interesante que el vocablo hebreo raíz se parezca a Sardis (por la líquida vibrante resh y la sibilante al final de la palabra, pero con otra sibilante igual al comienzo, que convierte a la palabra en un palíndromo (sh-r-sh), En realidad la palabra misma parece un jeroglífico de lo que la cabalah entiende por raíz, ya que si consideramos las dos shin estas pueden ser graficadas como raíces con sus tres travesaños como rizomas, ya hacia arriba ya hacia abajo, si escribimos la palabra en forma vertical (como se hace en ocasiones con el tetragrama ara que adopte la forma humana). Y la resh en el centro, que indicaría la emanación (pues la resh alude a ondas expansivas) de unas raíces hacia las otras como en una interacción de feedback, de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba.
Esto es a lo que alude la cabalah cuando afirma que las cosas en este plano de realidad tienen sus raíces en mundos superiores (la shin inicial), pero a su vez generan cosas por causa y efecto (las representadas por la shin final). Esta coexistencia de raíces superiores e inferiores es a lo que parece referirse Virgilio cuando dice que Eneas -y en general, todo héroe- es como una encina que tanto eleva sus ramas al cielo cuanto ahonda sus raíces en la profundidades de la tierra (Eneida, Canto IV, v. 446).
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