Principados diferentes sobre otros cielos
Entre los espíritus de las jerarquías celestes -asegura el pseudo Dionisio el Areopagita- los Principados son espíritus bajo cuyo cuidado están las naciones de la tierra... y eso parece verse en las diferencias de los territorios y los países que se recorren en los viajes, a juzgar por un aroma indefinible de todo lo que rodea el cielo bajo el cual nos movemos, así como sus pulsos personalísimos...
Aunque peque por caer en lugares comunes, no quiero dejar de remarcar que El Cairo produce un fuerte choque con lo maravilloso, y el encuentro con lo impensable, para la mentalidad occidental.
Una de las primeras reflexiones que saltan a nuestra mente es cuán abigarrada, distinta y laberíntica puede ser una región de otra en este mundo... donde si uno aguza los sentidos, observa con perplejidad que hasta las piedrecillas del camino son diferentes (hay basalto, caliza y alabastro), que hasta las configuraciones de las nubes son particulares y parecen trazar caracteres que expresan cosas en otra lengua, pues se nota que sus disposiciones en el cielo obedecen extrañamente a leyes diferentes de aquellas a las que estamos acostumbrados; incluso me atrevería a decir que aun el ladrido de los perros tiene un sutil toque distinto, si no en el ladrido en sí (y quizás en eso también), en la nerviosidad y el ritmo con que ladran.
Los rostros humanos no sólo son diferentes en los rasgos faciales, sino en las desacostumbradas anomalías, en la forma en que el vello va apoderándose del rostro de algunos individuos, la manera en que las manchas tiñen los dientes, los gestos, la particular entonación de los vocativos para llamar al prójimo, el agua de las risas, las sinuosidades y los pliegues que las grasas ocupan en los cuerpos y las caderas, y hasta la tenacidad de las moscas en su descarado estorbo.
Los sabores y olores no solamente son diversos de los occidentales sino que además, y más inquietante que eso, es la poderosa coherencia en su lenguaje, que dice algo a coro, siempre lo mismo, extraño, subyugante, maravilloso...
Todo obedece a otros caracteres, a otras aspiraciones, a otros recónditos ideales, a otra geometría, a ora simetría, y parece digitado por inteligencias y espíritus diferentes de lo que esas mismas cosas siguen, los lugares a los que estamos habituados en Occidente.
Diego Márquez Robledo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario